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miércoles, 14 de enero de 2009

Rodrigo Guirao Díaz, se confiesa en la isla de Caras




Sentado en una pequeña barcaza y rodeado por el mar de Angra dos Reis, mira el cielo como si el gesto resumiera una de sus premisas de vida. “En mi caso creo que muchas veces mi suerte dependió del azar. Fue estar en el momento indicado, en el lugar exacto”, dice Rodrigo Guirao Díaz (28). La siguiente secuencia muestra al atractivo actor plantado sobre la arena, mientras arranca enérgicos acordes a una guitarra y regala covers de clásicos blues y rock a un reducido público. Bien podría ser la escena de una de esas películas musicales inspiradas en los años 50, estilo “Grease”, pero no: Rodrigo canta muy bien y con innegable carisma. Inspirado, se deja llevar por la magia del momento y despliega una batería de perfiles seductores, gestos galantes y miradas sugerentes aprendidas de memoria y que delatan devoción por su gran ídolo. “Soy súper fanático de Elvis Presley y tengo una foto gigante de él en mi camarín, regalo de una fan que se acercó al Canal. Es que antes de ser modelo y actor yo tenía una banda con la que hacíamos shows en el Hard Rock Café, junto con mi hermano —confiesa Rodrigo—. Había un tema de Elvis con el que la gente se recopaba. Lo mismo que hice en la obra de teatro ’Cenicienta’ (donde el año pasado actuó junto a Luisana Lopilato), cuando bajaba del escenario para cantar con el público. Esas cosas me súper divierten” -dice-. A su lado, su hermano Gonzalo (26), con quien viajó a la Isla de CARAS, asiente con una sonrisa, en complicidad con los recuerdos compartidos. Y si bien el pasado rememora noches al ritmo del rock, ahora, su presente como actor se vislumbra con mucho futuro y lo encuentra al frente de “Atracción x 4”, la tira de Ideas del Sur que también protagoniza junto a Luisana Lopilato en la pantalla de Canal 13, y que acaba de renovar su trama y apunta a un público adolescente. “Quizá la faceta de cantante toda la vida quede como un hobby”, concluye Rodrigo, la cara de la firma Inside.
De inmediato, la guitarra queda a un lado y llegan otras confesiones, como la que revela que a los 22 años quiso ser actor, luego de ver el filme “Nido de ratas”, un clásico del cine con Marlon Brando. Asegura que el hecho que lo señalaran como un tipo “fachero” le daba cierto pudor y, entonces, el teatro lo ayudó a desinhibirse. “Hice comerciales para muchos países de Latinoamérica y en ellos había que actuar y tenía que sacar un personaje, por lo general, estilo comedia. Y eso me fascinaba. Después de tres años haciendo publicidad, sentía que eso no me conformaba. Necesitaba algo más...”.
—¿Y entonces, ahí apareció el deseo de ser actor?
—Había un proyecto para trabajar en varios países, entre ellos, Japón, porque es un mercado que busca gente que no es tan alta. Y yo respondía a ese perfil —dice riéndose mientras señala su estatura—. Pero me enteré de que había un casting para una novela en la Argentina, entonces dejé todo y me arriesgué, porque quería actuar. Mi primer trabajo en televisión fue en 2003, en “Costumbres Argentinas”, luego, en 2004, hice “Media Falta” y después llegó el primer gran trabajo como el jardinero de la versión argentina de “Amas de casa desesperadas”. Tuve suerte...
—¿Pero cree que todo depende del azar o también fue su intuición lo que lo ayudó a llegar?
—En mi caso creo que muchas veces dependió del azar. Pienso que el éxito depende de cómo resuelvas tus oportunidades. Me cayó la pelota en el pie, es verdad, pero de ahí hay que ver si podés hacer el gol.
—¿Es una persona muy aguerrida a la hora de pelear por sus metas?
—Soy un guerrero total. Toda mi vida fue así, porque me costó mucho conseguir las cosas, y tengo una personalidad muy perseverante. Cuando apuesto por algo no paro hasta conseguirlo. Para actuar me preparé mucho, no como algunos piensan. Pagué el derecho de piso y lo sigo pagando. Pero todo tiene su momento. Hoy las cosas marchan muy bien y no puedo quejarme. Como en la película “Rocky”, me siento identificado con eso de estar atrapado contra las cuerdas y sacar fuerzas de flaqueza, porque soy un hombre esencialmente visceral y apasionado. Igual, cuando las cosas cuestan más me gustan. Cuando algo es más difícil de obtener mi deseo se agudiza. Y no me gusta perder, menos en el amor.
—¿Y ahora cómo se lleva con la fama?
—Me encanta el contacto con la gente, el afecto que te acercan en la calle y no me pongo paranoico con las mujeres… (piensa).
—¿Qué le sucede con las mujeres?
—Es lindo ver que las mujeres se me acercan, porque durante 25 años fui yo el que debía encarar a una mujer. Y ahora que me vienen hablar, está buenísimo y me divierte. Pero te diría que la mujer que me encara, no lo hace con un propósito concreto, sino que se acercan con una emoción genuina que me conmueve. Y trato que se lleven un lindo recuerdo (sonríe).
—Ahora que menciona el tema sentimental, la pregunta de rigor: ¿está de novio?
—¿Cómo dice la Justicia? Todo lo que diga puede ser usado en mi contra (sonríe). Sí es verdad que estoy saliendo con alguien, y estoy muy bien. Como se trata de una relación reciente, prefiero mantener cierta reserva. Me gusta ir despacio y disfrutar cada etapa del romance.
—¿Esa persona con la que está empezando una relación es Inés Palombo, su compañera de elenco de “Atracción x 4”?
—Prefiero no dar nombres, sin afirmar, ni desmentir (sonríe). Hoy elijo proteger una historia que apenas tiene dos meses. Por ahora, de novio formal no estoy, pero no hay dudas que cuando así sea lo voy a anunciar sin ningún problema, porque estaré seguro de mis sentimientos.
—¿Le cuesta enamorarse?
—Sí, me cuesta el famoso “te amo”, y cuando tengo que decir “te quiero” incluso titubeo. Soy muy jodido para expresar en palabras mis sentimientos. Existe en mí un mecanismo interno que, a medida que me voy enganchando, va boicoteando el amor. Hasta he terminado relaciones que luego me hicieron arrepentir. Siempre busco la excusa perfecta para no comprometerme y no dejarme cuidar por una mujer. Es que la experiencia me hizo comprender que hay cosas que no puedo tolerar en una mujer, y una de ellas es la desconfianza. Hoy no la acepto, del mismo modo que no concedo lugar a los celos o la inseguridad. No puedo estar con una mujer que no tiene una buena autoestima. Me gusta que sea independiente y tenga sus propios objetivos y deseos, porque entonces va a comprender que yo pelee por los míos.
—¿Es un hombre romántico?
—Me cuesta demostrar el afecto, y creo que no puedo decir que soy romántico justamente por esa condición. Mis gestos son muy medidos y mis parejas han aprendido a entenderme.
—¿Qué le atrae de una mujer?
—De una mujer no necesariamente me atrae la belleza absoluta, porque me pasó que me dijeran que podía estar con una mujer más linda. Y es horrible escuchar eso. No entiendo por qué debe de ser así. Pero no me preocupa, porque no necesito la aprobación de los demás, no me interesa. No tengo por qué salir con una “diosa”. Me gusta la mujer natural, una chica de barrio como yo, y me encantan que sea divertida. Me atrae la mujer que me hace sentir cómodo conmigo mismo. No me creo la historia del chico lindo, perfecto, que trabaja en televisión. Y no podría estar con alguien que compró esa imagen. En el amor cuesta quitarme la armadura, perder el miedo a la entrega. Pero como hombre, soy de aquellos que valoran los pequeños gestos en el día a día, como escuchar al otro o detenerse en un detalle especial. Son esas cosas de la rutina diaria las que me enamoran de una mujer, como contenerme, estar en los momentos importantes, acompañarme.
—¿Sufrió mucho por amor?
—Sí, he sufrido y tuve mis bajones. Uno aprende de los fracasos. Las relaciones en que más me brindé, también fueron las que más sufrí.
—¿Pero alguna vez llegó a decir “te amo”?
—Sí, lo he dicho, pero muy pocas veces en mis 28 años.
fuente: caras

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